Soy Omar, el fundador de Publica Hablando. Este es el primer post que publico aquí, así que toca lo primero de todo: contarte quién soy y por qué vas a leerme.
Empiezo por lo que me pasaba. Igual te suena.
Durante años supe que tenía que publicar y no lo hacía. Y no por vago, aunque también. Por lo de siempre: ibas a un evento, escuchabas una charla, hablabas con gente, y se te ocurrían diez cosas que daban para diez buenos posts. Pero llegabas a casa reventado, con la cabeza como un bombo, y decías “esto lo hago mañana”.
Y mañana había reuniones.
Y pasado, otra cosa.
Y esos diez posts, que muchas veces eran los mejores, se morían en el “luego lo hago”.
Mientras, veía a gente que sabía la mitad que yo llevarse el pastel. Gente que llevaba dos años donde yo llevaba ocho. Y eran ellos los que tenían más clientes, a los que invitaban a los podcasts, los que estaban en todas partes.
¿Por qué? Porque publicaban sin parar. A veces soltaban un post malo, malo de verdad. Pero daba igual. Ya se les conocía.
Y yo, mirando.
Ahí es donde aprendí la frase que resume todo lo que voy a contar aquí:
No gana quien más sabe. Gana quien se deja ver.
Es injusto. A mí también me revienta. Debería ganar el que más sabe, el que se ha partido la espalda quince años. Pero el cliente no puede medir quién sabe más, porque no es del gremio. Lo único que puede medir es a quién conoce y conoce al que aparece.
Esto es lo que hay. No sirve de nada enfadarse, porque el sistema funciona así, nos guste o no. Así que o jugamos con sus reglas y mejoramos o nos quedamos llorando de rabia sin hacer nada. Yo tengo claro lo que tengo que hacer.
Ahora, una cosa importante. Si te cuesta publicar, no te flageles. Es normal.
Cuando ves a alguien con un montón de posts, todos trabajadísimos, con su imagen perfecta, no pienses que es que tú vales menos. Muchas veces esa persona ya es muy conocida y tiene un equipo detrás: uno le hace la imagen, otro le edita lo que dice, otro se lo publica en las redes. No compite contigo en las mismas condiciones.
Así que no, no eres malo por no publicar. Es que a ti no te lo hace nadie.
Porque publicar, a mano, es un trabajo. Tienes que tener la idea. Sentarte a escribir el post. Editarlo. Repasar que no haya faltas. Buscar una imagen. Y luego irte a las redes a publicarlo, una por una, porque te dicen que hay que estar en todas. Cada paso es un rato. Súmalos y entiendes por qué no llegas: no es que no quieras, es que no hay tiempo.
O publicas o aprendes nuevas habilidades.
Te digo una cosa más, que va justo contra lo que se lleva ahora. No consigues mejores seguidores por publicar veinte posts al día. Sobre todo si esos veinte te los ha escrito una de esas herramientas que das a un botón y se publica solo. Esos posts están vacíos. No hay nadie detrás. Lo vacío no construye una marca personal. La marca la construyen tus historias. Vale más publicar tres o cuatro historias de verdad a la semana que veinte posts vacios al día.
Un aviso rápido de qué es esto y qué no.
Esto no es un rincón de gurús. No te voy a decir que transformes tu vida ni que desbloquees no sé qué. No hay frasecita de calendario. Lo que hay es lo que de verdad funciona para dejarte ver cuando ya sabes de lo tuyo pero no encuentras el momento de contarlo. Contado claro y sin rodeos. Lo que a mí me habría gustado que alguien me dijera cuando estaba atascado.
Porque eso es lo que soy. No soy gurú de nada. Soy el que estaba atascado y dejó de estarlo. Creé Publica Hablando justo para eso: para quitarme de en medio el trabajo que me impedía publicar. Pero de la herramienta ya hablaremos otro día. Esto va de otra cosa: de por qué no publicas, y de cómo se arregla.
En el próximo post entro en la primera pieza del asunto: por qué no publicas. Y te adelanto algo: no es pereza. Es otra cosa, y es más tonta de lo que parece.
Nos vemos ahí.
— Omar · fundador de Publica Hablando


